Los roles directivos muestra los elementos de efectividad en la dirección, así como algunos ejemplos de ello.
A continuación podrás profundizar respecto al tema en cuestión, donde encontrarás las 7 enfermedades mortales de la dirección, que ayudarán para reflexionar sobre los desafíos del quehacer directivo, disfrútalo y pon comentarios para reflexión y critica que aumente nuestra visión al respecto.
LAS SIETE ENFERMEDADES MORTALES DE LA DIRECCIÓN, SEGÚN DEMING.
Por Daniel Blanco
Además de sus
famosos catorce puntos W. E. Deming enunció lo que el denominó
“las siete enfermedades mortales de la gerencia” consistentes en una
enumeración de “vicios” que tiene el modelo tradicional de gestión y que
condicionan en gran medida el crecimiento y desarrollo de las empresas.
La lista de
“obstáculos” determinada por Deming es la
siguiente:
1. Falta de constancia en los
propósitos.
La ausencia de
una misión clara de la empresa (lo que puede considerarse
una falta de estrategia definida) y la no implicación continuada de la
Dirección en una línea clara de actuación (enfoque) provoca una falta de
“rumbo” en sus objetivos así como una “dispersión” de sus recursos que acaban
afectando al enviar a su propia organización señales contradictorias.
En este punto puede
ayudar la realización o marcaje de estrategias empresariales considerando
modelos como las 7s de McKinsey (desarrollado por Peters y Waterman a finales
de los años 80), la determinación de sus llamados Factores Críticos de Éxito
como apoyo a la toma de decisiones, la aplicación del Modelo de las Cinco Fuerzas
de Porter para el análisis de la competencia existente en nuestro sector y la
revisión estratégica de nuestra organización vía Reloj Estratégico).
2. Énfasis en las actividades a corto
plazo.
Considerado uno de
los problemas principales, la gestión de una entidad basada únicamente en los
“números” más “cercanos”, sin consideración por el futuro del sector a
medio y largo plazo, conlleva actuaciones en relación a costes de
materiales y acciones únicamente basados en el precio lo que socava progresivamente
la calidad y la productividad de la empresa (en esta línea actuaciones
de análisis basadas en desarrollos de Cuadro de Mandos Integrales y Mapas
Estratégicos pueden ayudar a ofrecer un equilibrio entre acciones de corto y
largo plazo).
3. Evaluación por desempeño.
Evaluación por
desempeño, clasificación según el mérito o revisión anual de los resultados.
Considerados como una “carga de profundidad” por Deming debido a que el abuso
de estos aspectos (así como su práctica desmedida) estimulan en trabajo a corto
plazo pero pueden fomentar la rivalidad y los “choques” ente los trabajadores
de la organización con la consecuente pérdida de eficiencia.
Por otro lado el
criterio de evaluación conlleva, en no pocas ocasiones, a que los resultados no
logrados recaigan en los “niveles inferiores” de la entidad faltando un
análisis de los procesoscorrespondientes y provocando una
“desconexión” entre el equipo directivo con la realidad de la empresa.
4. Movilidad excesiva de los cargos
directivos.
Muy relacionada con
los resultados a corto plazo lleva implicado la adopción de acciones basadas en
un conocimiento “muy superficial” de la empresa tanto en relación a sus
actividades como la gestión de sus recursos humanos y materiales impidiendo el
planteamiento de medidas de mejora a medio y largo plazo.
La movilidad conlleva
al cambio periódico de “actuaciones” con cada nuevo equipo directivo el cual
adopta nuevas líneas de trabajo que en muchas ocasiones se encuentran en “las
antípodas” de planteamientos precedentes cuyos resultados no han podido ser
evaluados y que “desorientan” a trabajadores, proveedores e incluso clientes.
5. Dirección de la empresa basada
únicamente en cifras visibles.
Autentico “caballo de
batalla” de Deming (además de Prahalad, Kaplan y otros autores).
La contabilidad financiera clásica no es capaz de cuantificar y medir los llamados “activos intangibles” conformados por la fidelidad de los clientes, la calidad del producto o servicio, la participación en el mercado, el nivel de cualificación de los empleados, la llamada “gestión del conocimiento” y la propia capacidad de la Dirección.
Tal y como conocemos los que nos dedicamos a la calidad los ratios financieros no bastan para tener una imagen general de la empresa.
La contabilidad financiera clásica no es capaz de cuantificar y medir los llamados “activos intangibles” conformados por la fidelidad de los clientes, la calidad del producto o servicio, la participación en el mercado, el nivel de cualificación de los empleados, la llamada “gestión del conocimiento” y la propia capacidad de la Dirección.
Tal y como conocemos los que nos dedicamos a la calidad los ratios financieros no bastan para tener una imagen general de la empresa.
6. Elevados “costes de salud”.
La falta de atención,
por parte de la Dirección, a la salud de sus empleados y al clima laboral de
sus organizaciones y la no consideración de estas “variables” en la toma de
decisiones y actuaciones estratégicas conlleva, generalmente, a desmotivaciones
y/o ausencias del personal que dan lugar a “desequilibrios” en las rutinas de
trabajo de la entidad y que influye enormemente en su viabilidad.
La falta de formación,
integración de las opiniones del personal y la no apreciación del valor humano
de la organización lleva a considerar el puesto de trabajo como “un fastidio”
provocando una falta de integración del trabajador en la línea de actuación de
la entidad.
7. Costes excesivos de garantía.
Representan el precio
directo de la no calidad. El artículo o servicio que no se corresponde con los
requisitos demandados por el cliente obliga a la empresa a un “retrabajo” para
compensar y corregir la reclamación del cliente*.
Un elevado número
de reclamaciones provoca la necesidad de “ampliar”
recursos (humanos, materiales, tiempo, dinero, etc.) para solucionar los
problemas planteados yendo en detrimento de la eficacia empresarial y generando
cierto “desprestigio” de nuestro producto o servicio.
*Observación. Aunque una
reclamación es una oportunidad de “rehacer” nuestra relación con un cliente su
mala gestión provoca efectos devastadores como consecuencia de
la pérdida definitiva del cliente así como del conjunto de recomendaciones
negativas que se generan.
Además de los siete
aspectos enunciados y el desarrollo del ciclo de mejora continua, Deming considera
que la Dirección debe implicarse en:
·
La planificación a largo plazo como línea
vital a seguir para el desarrollo de la empresa y focalización general de los
objetivos (así como el camino a recorrer). Cobra especial relevancia su
papel de guía en las Revisiones del Sistema donde se plasma el planteamiento de
las actuaciones a realizar a corto, medio y largo plazo.
·
No confiar únicamente en la tecnología para la
resolución de los problemas. Los procesos los diseñan y los conforman las
personas, la tecnología y su evolución contribuyen a su mejora y control sin
embargo no se puede considerar como “panacea” la entrada de una nueva
aplicación, equipo, etc., sin el apoyo formativo (y estudio previo
correspondiente).
En los últimos años se ha tomado
especial conciencia en la necesidad de que el trabajo de la Dirección actúe
como guía y liderazgo de sus organizaciones de modo que los
cargos directivos determinen unas claras líneas de actuación para sus
organizaciones y “convenzan” a su personal de seguir dichas directrices,
incluyendo en muchas ocasiones la líneas éticas del trabajo a
desarrollar y desarrollen su trabajo con credibilidad.
Para ello su
involucración en los trabajos y la gestión correcta de los recursos materiales
de la empresa así como las actuaciones formativas y reuniones constructivas se
han convertido en herramientas esenciales a desarrollar*. La Dirección es pieza
fundamental para el desarrollo de los Sistemas de Calidad en sus organizaciones
determinando claramente hasta donde dichos sistemas se
integran en la empresa y lo que se espera de ellos.
Al desarrollar
nuestro trabajo como Consultores o como Responsables
de Gestión debemos tener en cuenta todas estas “amenazas” de modo que
podamos “avisar” a los equipos directivos del demérito y riesgos en el camino
hacia la excelencia que pueden originar ciertas actuaciones
empresariales.
“Las cifras más importantes
en las empresas son desconocidas e imposibles de conocer.”E. Deming,
estadístico, profesor universitario y consultor en el ámbito de la calidad
estadounidense.
Fuente:
https://manuelgross.blogspot.com/2018/05/las-siete-enfermedades-mortales-de-la.html

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