La adversidad tiene el don de despertar talentos y virtudes que en la comodidad hubieran permanecido dormidos



Una persona con habilidades para la gestión de si mismo es capaz de analizar qué factores le influyen y cómo, qué respuestas da a esos factores de influencia y para qué actúa cuando lo hace; esto lleva a una visión calibrada que no pierde de vista lo general ni lo particular, es alguien que se prepara para una vida resiliente.

Dependiendo de la mirada que tenemos antes las demandas que nos presenta la vida, será la forma en que la enfrentemos, la abordemos, como bien sabes, es más importante lo que haces con lo que te sucede, que lo que te sucede. So unos anteojos te ayudan a cambiar tu forma de ver, pues cambia tus pensamientos y cambiaras tu forma de vivir.

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado por ellas. Por lo tanto, ser resiliente nos invitará o impulsará a ver la adversidad como una maestra y no como algo insuperable.

Para desarrollar nuestra resiliencia se requiere una aceptación incondicional de la realidad, una profunda creencia, a menudo respaldada por valores muy arraigados, que le den sentido a la vida y una misteriosa habilidad para improvisar.


"Nunca debemos olvidar que también podemos encontrar un sentido a la vida incluso cuando se enfrentan a una situación desesperada, cuando se enfrentan a un destino que no se puede cambiar.” (Víctor Frankl)

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